domingo, 17 de julio de 2016

Lectura e Identidad Caraqueña: Miranda y el oficio de leer (I) Eloy Reverón

Biblioteca Nacional de Venezuela

El 2do Encuentro “El libro, la lectura y la escritura como constructores de identidad patrimonial, aportó herramientas para la preservación de la memoria del mundo

En la ciudad de Caracas 8 de julio de 2016
Presentación

La acción de leer ha sido entendida en la presente reflexión como un instrumento liberador que habilita la identificación del ser humano como ser social en cuanto a que comparte su identidad con una comunidad los intereses propios del bienestar social, de la vida plena: la eudaimonía.

Nos igualamos o nos hacemos idénticos con Caracas porque estamos ubicados en esta ciudad y nos orientamos con la figura histórica de un ser humano notable como Francisco de Miranda, quien además de haber nacido en Caracas, conmemora durante este mes, el bicentenario de su partida; pero muy por encima de todas estas cosas importantes,
Miranda representa el paradigma del lector, el bibliófilo que tuvo la valoración de preservar de manera organizada el archivo más rico en testimonios de un peregrinaje por un mundo durante la crisis de la monarquía ante la irrupción de la nueva clase social que surgió de las nuevas relaciones de producción que había generado el embrionario capitalismo, la burguesía y sus tres revoluciones más importantes, en medio de las cuales estuvo involucrado este tenaz lector, para quien la lectura era fundamento esencial de su vocación por la grandeza.
Nuestra intervención en este evento se limita a transmitir una reflexión en torno a la importancia del oficio de leer desde la perspectiva de la identidad caraqueña de un lector excepcional, el mejor ejemplo de la importancia de la lectura para la construcción, no solo de la personalidad y de los oficios afines que de ella derivan, sino para la construcción de la humanidad. Es un ensayo inspirado en mi libro, El Gran Arquitecto de la Emancipación Americana (Francisco de Miranda) En proceso de publicación.

  Uno de los rasgos fundamentales de Francisco de Miranda lo constituye su cultura libresca respaldada por el reconocimiento que hicieron de un hombre que satisfizo su curiosidad por todo lo imaginable. Pero además de los 63 volúmenes de documentos cuidadosamente encuadernados, existen testimonios de una biblioteca de más de seis mil ejemplares, a los cuales debemos contar los libros de su primera biblioteca reunida durante los 11 años que vivió en España sumados los adquiridos durante dos años antes de iniciar su peregrinaje, la cual ha sido calculada por la historiadora granadina Consuelo Varela Bueno, sumamos 1498 volúmenes.

Nos proponemos transmitir el valor asignado a la lectura, al libro y a los Archivos desde la experiencia profesional, en cuanto la función de estos tres elementos y la identificación del lector con su comunidad histórica en virtud de la construcción de la ética liberadora.  En este espacio, utilizaremos al Miranda lector, y su relación con los libros y su archivo como testimonio de esa acción liberadora y como recurso para ilustrar, lo que todo esto significa para el oficio de investigador.


 Las cualidades del ejercicio de leer comienzan por la puesta en marcha del ejercicio con una musculatura que mantiene activos nuestros ojos mientras que el resto del cuerpo reposa. Son los músculos que realizan la función de llevar nuestra mirada hasta el papel de donde fluye una combinación simbólica que va generando un sinfín de imágenes y recuerdos que nos permiten relacionarnos con el mundo que nos rodea haciéndolo desde múltiples puntos de vista cada vez que lo hacemos desde la perspectiva de cada nuevo autor que exploramos, de las personas que escriben; y dependiendo del criterio que le apliquemos a cada uno, siempre existe la posibilidad que nos encontremos frente a especialistas dedicados a temas de nuestro interés hasta charlatanes con la habilidad de convencer a los editores de que sus libros se venderán aunque después nadie lo lea.

Lamentablemente la gran mayoría de la gente no aprecia al libro en este sentido, o en otra infinita cantidad de puntos de vista que se nos pueda ocurrir frente a la magia de un libro abierto. A las personas que leen mucho, generalmente pasan desapercibidas (Ners) porque consumen largas horas de su vida leyendo. Pero aquellas personas que han desarrollado un criterio para seleccionar sus lecturas, destacan por el brillo de elocuencia, y porque, además de alfabetizados han logrado ascender al plano de la betaganmatización, entonces estamos frente a alguien que además puede transmitir en breves líneas, el tema esencial de una lectura y sobre todo, contagiar a otros en el ejercicio de leer.
 
Durante su presentación en la Feria del Libro
La experiencia de los archivos es semejante a la de los submarinistas. Mientras el común de los mortales no va más allá de contemplar el azul marino, sin hacer consciente el hecho de que se trata de algo que en realidad es transparente, y en la medida que nos oxigenamos lo suficiente, podemos conocer más de cerca el origen de los fundamentos que llegaron a la superficie, bien sea a través de revistas, folletos, periódicos, libros, discursos, documentales, películas, programas de radio y televisión. Todo un sinfín de testimonios que dan fe de la existencia de una vida, en apariencia diferente a la nuestra. Es en este punto donde nos hallamos de frente a un oficio como el del historiador, vale decir, de alguien que conjuga el verbo investigar en primera persona del plural, porque se hace partícipe dentro de un diálogo que trasciende la vida de sus colegas de otros tiempos quienes abordaron los mismos temas y a los cuales se incorpora este exorcista del tiempo y el espacio humano. 

Para que esta magia exista es necesaria la identidad. Es preciso también que quien escribe una historia lo haga saber al otro en esa cualidad de lo idéntico, algo que nos identifica a ambos simultáneamente, valga la redundancia. Algo que es propio a la familia, al vecindario, la ciudad, el país, al continente y a la humanidad entera con quien compartimos la Histórica. Entendiendo ésta última en su mínima común expresión como la historia sin divisiones espaciales y temporales, como un instrumento de identificación de la comunidad para la construcción de la ética liberadora. La historia como la liberación. Como la entendió el Cronista de Caracas Enrique Bernardo Núñez.


Hasta este punto nos limitamos a advertir que más allá de lo placentero o lo fastidioso que resulte pasar horas echado frente a un libro abierto está la función liberadora del libro cuando se selecciona adecuadamente la lectura y se comparte con otros seres que tengan, siquiera una característica similar a alguna de las nuestras.

Escala Primera de un viaje hacia la Humanidad

Enrique Bernardo Núñez, el Cronista de Caracas, nos dejó una concepción de la Historia como Liberación, que tampoco sus biógrafos, a igual que los de Francisco de Miranda, han colocado en el justo lugar que le corresponde. Su ensayo sobre Miranda y la vocación por la Libertad, el cual apenas son unas notas para un estudio que el historiador preparaba sobre Miranda. Es en su concepción de la historia, expresada en forma magistral en forma de novela, curiosamente publicada el mismo año que Doña Bárbara donde este genio de la pluma nos enseña el arte de hacer saltar a los personajes de la historia en este presente donde adquieren su verdadera dimensión de inmortalidad. Nos referimos a la novela Cubagua. Pero lo hacemos en virtud de hacer saltar a Miranda hasta el presente desde esa cama falsificada por Michelena, en su célebre cuadro, "La Venganza del Mantuano" . La invitación es hacerlo saltar de esa condena cultural, de ese mensaje subliminal que adormece la conciencia patria que nos distancia de la realidad histórica.

Enfocamos y proyectamos nuestra reflexión desde el itinerario de un viaje que tuvo como punto de partida la ciudad de Caracas con destino a la península ibérica, donde comenzó su labor de levantamiento de información enciclopédica de las obras de arte y los signos culturales que la civilización moderna había emprendido bajo los influjos de la dominación cultural ejercida por los moros en España, desde cuya base la monarquía española expandió sus dominios imperiales en un territorio mayor que el de la metrópolis ibérica.


Un día de 1771 que los descriptores de la vida de Francisco de Miranda repitieron hasta el cansancio inicia una vida de viajes de alguien que salió el busca de alcanzar la libertad a sabiendas, o sospechando por muy buenas fuentes que esta libertad solo sería posible a través de la magia de los libros, en la habilidad para desentrañar sus enseñanzas y convertirlas el algo conocido, o estar próximo a encontrar en un futuro no muy lejano. La libertad a través del conocimiento.

Además de iniciar su carrera militar, Miranda amplió su formación realizada en la Universidad de Caracas, cuna de un espacio intelectual como muchas en nuestra América. Pero al llegar a Cádiz inicia una nueva etapa en su formación mediante clases particulares de los idiomas que llegará a dominar a la perfección y le permitirán abrirse paso hacia nuevos horizontes haciéndose entender con su vital inteligencia, expandiendo una ola de sabiduría por donde quiera que llegó. Esto sería el valor asignado por el creador de una profesión única en su especie, en su tiempo y en el nuestro. Él encontró un grado de utilidad a algo que se había convertido en algo más que un hábito, la pasión de comprender.

Antes de continuar con este personaje que tiene algo idéntico a nosotros, la condición de Caraqueño, de venezolano, haber nacido o vivido los años infantiles en este mágico lugar, tierra sagrada de los ancestrales habitantes del valle del Guaire. Antes que todo debemos dejar formuladas a manera de premisas, algunas interrogantes que nos deberán acompañar durante la travesía.

¿Qué grado de utilidad asigna nuestra sociedad al acto de leer?; ¿Cuáles son las necesidades que satisface?; ¿Qué bienestar o deleite genera estar echada o echado dentro de un chinchorro, con buena luz, tranquilidad y silencio suficiente como para poder estar allí, frente a una infinita gama de letras capaces de trasladarnos a lugares y épocas diferentes y que luego, nos trasladan de regreso realizados de nuevo durante ese viaje hasta el aquí y ahora. Más de una década en corazón del Imperio más grande del mundo, aprendiendo en integrando la relación entre todas las cosas, posiblemente el ideal libresco aprendido y con dinero a mano llena como para no tener más ambiciones que las espirituales. Recorrer el universo que de alguna manera induce la universidad en forma abstracta, pero que para Panchito, implicaba el reto de alcanzar esa universalidad de manera concreta. Pero no de la manera banal como proyectando su propia personalidad como la mayoría de las personas que se dedicaron a describir su vida.
 
Toda la Biblioteca de Miranda estaba destinada
a esa nación Suramericana que diseñó
Miranda para la Biblioteca de Caracas
Para explicar la personalidad de Francisco de Miranda es necesario no perder la vista del entorno histórico geográfico donde su vida se fue forjando con la fuerza de la voluntad de un martillo, pero conducida con la inteligencia y debida orientación de la punta de un cincel. Entendemos entonces que en el mismo ambiente original se forjaron otras personalidades, como Antonio José de Sucre quien llegó a Caracas desde niño a prepararse para su carrera militar en la academia de matemáticas. Simón Rodríguez que como expósito tuvo acceso a una información privilegiada, y como amanuense de los Palacios y Blanco, traer sus libritos de contrabando con la anuencia de su jefe, quien admiraba su inteligencia, formación y probidad, razones por las cuales quiso colocar a su nieto bajo su tutela. Podríamos hablar de Andrés Bello quien completó en la misma forma de Miranda en Madrid, Bello lo haría en la capital intelectual de aquel entonces, Londres. ¿Qué había sucedido allí para que se convirtiera en un foco de proyección de luces en tiempo de la Ilustración?    

En la Caracas del rey Carlos III, el grado de utilidad no pasaría de la mera recreación, vale decir, crearse de nuevo como una persona más instruida quien además lo ha hecho con profundo placer. Pero para un pequeño burgués como Panchito, que estaba en posibilidades económicas de pagar el precio de seguir leyendo, y salir al encuentro de ese mundo proyectado desde los libros llegados en aquellos barcos que también podían llevarlo a ese mundo donde estaba la gente que los escribía y la técnica que los había impreso. La modernidad que se venía convirtiendo en hegemónica, y él, con las posibilidades de navegar sobre la cresta de su ola. Tan solo porque había nacido en un hogar que ejercía un oficio que le permitiría entrenarse para poner el resultado de sus estudios, al servicio de la misma clase social emergente que le estaba brindando las posibilidades de partir.

Durante su primer destino español aprendió esgrima, música idiomas, geografía, historia, literatura clásica. Un entrenamiento intelectual para lo que el destino le tenía reservado. Pasaba la mayor parte de su tiempo leyendo y haciendo notas de cuanto podía satisfacer su sed de comprenderlo todo. Si su padre había despertado en Venezuela las envidias y resquemores que lo llevaron al plano del litigio judicial por parte de la clase decadente criolla, irritada ante la igualación a que había sometido el Rey y las circunstancia de la época; en España sería la de la clase militar de un país que había sufrido motines populares a causa de las necesidades insatisfechas como sucedió durante el motín del Esquilache. 
Motín de Esquilache
Atribuido a Velázquez
En medio de aquella España hambrienta e ignorante que sufría los rigores de la exclusión y la injusticia social en dimensiones más patéticas que el llamado Nuevo Mundo. Allí Panchito derrochaba las ganancias de las fanegas de cacao vendidas por su padre a los compradores metropolitanos, su padre el comerciante que ganaba más dinero con menos riesgo que los grandes cacaos mantuanos que también se enriquecían con la explotación de la mano de obra esclava.  

En nuestra cultura forjada en medio de una pedagógica para la dominación existe la tendencia a confundir a la visión de totalidad con la dispersión, y a la dispersión como tendencia a la pérdida del objetivo específico. Por tal motivo pensamos en Miranda como al ser humano que encarna al ser universal en la realidad de un itinerario por el universo de la cultura de la modernidad que se configuraba durante su paso por esta vida y por esta historia. La universalidad que la universidad deriva de la primera como representación de su espíritu, la recorre con su mirada palmo a palmo construyendo una visión global de la historia y la geografía como fundamento de una geopolítica y de un oficio de consejero formado como resultado de su actitud integradora del conocimiento que lo aproxima a la realidad a una distancia tal de sus biógrafos y de aquellas maestras en la escuela de las primeras letras que han divulgado la descripción de su vida, para verlo como a un simple precursor, que anunciaba lo que habría de venir.

La tan cacareada “universalidad del más universal de los venezolanos” no pasa de ser una visión superficial de la verdadera dimensión de su universalidad de la cual haremos referencia en la medida que continuemos avanzando en las diversas escalas de su odisea. En esta primera escala se encuentra en el umbral del Universo. Visita la capital del imperio más grande de la Tierra, mora en el puerto por donde llegó la riqueza que lo hizo crecer. Él se formó en la universidad del país que estaba produciendo la gran riqueza del Imperio, proveniente de una familia que había acumulado un enorme capital en el menor tiempo imaginable. Su universidad careció de la universalidad suficiente para reconocerlo e incluirlo en su limitado universo por ser blanco de orilla. Será un proceso de tenaz y constante trabajo sobre la formación intelectual. No se trata de una iluminación mágica por efecto de un rito de iniciación. Es esfuerzo para formarse como intelectual. Esto último no lo puede entender un intelectual de pacotilla que lee enciclopedias tras un micrófono, que no encuentra mejor forma de explicar la causa de la admiración y el respeto que causó la formación intelectual a un profesional de la milicia que se mostraba como un  especialista en las artes civiles de la guerra. La diplomacia.


Con los reales de vellón suficientes para pagar su dote de capitán del regimiento de la Princesa inicia su carrera militar y dedica el tiempo libre a reunir los insumos y la capacidad para recorrer el universo descrito por aquella universidad que apenas alcanzaba proyectarlo como una sombra sobre la pared de una caverna platónica. La universidad proyectada como universo en su espíritu, en su simbología y en su analogía está ante los pies de Panchito. Compra libros y se manda a cortar trajes de alta costura. Estudia la geografía y la historia del mundo que se propone recorrer. Tiene la universidad real a cada paso. No necesita proyecciones del universo. Recorre la universidad de la vida.  Va a desarrollar su técnica que ya pone en práctica en Gibraltar cautivando a personalidades importantes que le darían recomendaciones con otras personalidades. El primero y el más determinante de ellos lo conoce en ese puerto, y su tema de seducción han sido los libros, la transmisión de la fiebre de leer. 

De Jhon Turnbul nos ocuparemos en la segunda parte de esta entrega. Por ahora nos interesa dejar expresa la idea de que convertirse en un hombre universal significa algo más que recorrer el mundo, conocerlo y ser más famoso que Los Beatles. La universalidad es como la ética, ambas se forman en la identidad individual con una comunidad histórica y la integración de esa comunidad histórica en la humanidad entera. Unir, estrechar en la consciencia ese íntimo vínculo, la Unión.


jueves, 21 de agosto de 2014

La Masonería Mirandina Fuentes para su estudio Eloy Reverón

Han existido muchas confusiones al tratar el tema de las logias, porque existen muchas masonerías y normalmente la gente no identifica a cuál de ellas se refiere alguien cuando habla de masonería.
Imagen de un Miranda diferente a la que
acuñaron los mantuanos resentidos
por haber influido en la radicalización
de la crisis de autoridad de
Fernando VII 1808 1912

Uno de estos casos lo constituye la llamada logia Lautaro o Gran Reunión Americana supuestamente vinculada a una logia matriz londinense llamada Gran Reunión Americana detrás de la cual estaba el proyecto de la vida de Francisco de Miranda (1750 1816) al inicio de su peregrinar después de su rompimiento forzado por circunstancias políticas a su regreso a La Habana proveniente de una misión en Jamaica, donde tuvo que huir por como consecuencia de una infundada acusación donde implicaban a su jefe, el general Juan Manuel de Cajigal, quien le ofreciera su apoyo económico y político para protegerlo en su huida a Estados Unidos. A partir de allí comienza a pulular en su mente el proyecto de la independencia de las colonias españolas en América. Proyecto por el cual lo he llamado Gran Arquitecto de la Emancipación las colonias españolas en América, aunque la guerra por la independencia que él defendió no se hubiese realizado conforme al proyecto liberador original.

La idea mirandiana de las logias Lautaro desarrollada por Bernardo O´Higgins (1778 1842), se ha vinculado con la llamada Gran Reunión Americana, eco de una documento conocido como el Acta de París (1793). A la organización de ese proyecto se le identificó como logias Lautaro, logias políticas cuyo secreto del primer grado consistía en el trabajo por la independencia americana; el secreto del segundo consistía en un juramento de fe democrática consistente en no reconocer otro gobierno que el elegido por libre y espontánea voluntad de los pueblos. Una sociedad secreta con fines políticos cuyas finalidades y propósitos no guardan relación de semejanza con las logias masónicas.

Poco se ha podido estudiar del rol magisterial de la relación establecida en Londres entre Francisco de Miranda y  Simón Bolívar. Sabemos que Andrés Bello y Luis López Méndez se quedaron en Londres y que Miranda encomendó a su librero porque sabía que era masón y tenía experiencia ordenando gente mara organizar la Sociedad Patriótica. Leleaux le había vendido libro sobre masonería. Hasta aquí tenemos noticias de lo masónico como motivación e inspiración de Francisco de Miranda para ordenar discretamente sus redes de conspiración. Pero de allí a encontrar pruebas positivas del ingreso o participación de Francisco de Miranda en la Masonería, no guarda siquiera sincronía con la creación del Rito Escocés (1802-1808) con los escasos 8 o 14 años que le quedarían de vida a Miranda entonces. Ahora veremos la idea de masonería que germinó en Venezuela como consecuencia del llamado proceso de Independencia o ruptura política y jurídica del nexo colonial con España, hecho que comenzó a manifestarse en las fuentes hemerográficas a partir de 1838 y documentalmente en los años cuarenta con algunos documentos dispersos, pero históricamente sustentables y con continuidad cronológica existen en Venezuela archivos conservados en la Biblioteca Nacional de Venezuela bajo los cuidados de los especialistas en conservación del patrimonio histórico nacional.

De la vinculación de Miranda con la Masonería, es un tema que ningún investigador que tenga noción sobre el tema de la historia de la masonería se ocupa de eso. Como dijo el investigador masón británico Seal Coon, no le resta ni le agrega nada a Miranda haber o no pertenecido a la Orden. Tampoco la Orden se va a desencantar por ello. Miranda representa el prototipo del héroe que visualizaron los creadores del culto.

Cristo no era cristiano, mi Marx marxista. Ser mirandiano significa admirar una vida y una obra, y ponerla en práctica. La Colombeia sería en este caso el evangelio.  

sábado, 16 de noviembre de 2013

Masonería Revolucionaria en Hispanoamérica (La Masonería Mítica de Francisco de Miranda de Seal Coon) Comentarios de Eloy Reverón

LUNES, 1 DE JULIO DE 2013


Como consecuencia del excelente artículo publicado por este investigador británico masón, de origen jamaiquino, sobre Simón Bolívar Masón, el hermano F.W. Seal Coon publicó en el número 94 del año 1981 de la revista Ars Quatour Coronatorum de la logia Ars Quatour Coronati N 2076 de Londres este artículo sobre la masonería revolucionaria hispanoamericana de donde surgió el título de la Masonería Mítica de Francisco de Miranda.

Por el sonido del mismo título ya crea alguna contradicción con lo que se había pensado durante casi tres décadas sobre la relación de Francisco de Miranda con la masonería del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Para este investigador masón británico, la visión de un Miranda Masón está en el plano de la mitografía masónica hispanoamericana. 

Esto no es un capricho o un impulso antimasónico como pudieron calificarlo en su momento desde la perspectiva de la Masonería Mirandiana venezolana. Estamos hablando del trabajo de un investigador serio, periodista delCaribean Contac, cuyo trabajo publica la más prestigiosa y tradicional logia de investigación histórica del Reino Unido. Un trabajo impecable desde el punto de vista técnico y ético.

El artículo fue traducido por E. Reverón a finales de la década de los ochenta, y los masones venezolanos prestaron poca atención, tanto al artículo de Seal Coon, como a los comentarios que este generó en el ambiente historiográfico del momento. Lo relevante es que existe una masonería Mirandiana que asume a Miranda como su fundador e inspirador, o héroe prototipo masón. Y como lo señala Seal Coon en su artículo, el hecho de que hubiese estado convencido de que Miranda, ni fue masón, ni creo un sistema psudo masónico político de alcance continental, ninguna de estas realidades, desmerece el brillo de la personalidad de Miranda. 

El culto a la personalidad de Francisco de Miranda, requiere una visión mejor elaborada que la que se maneja como lugar común entre los masones venezolanos del siglo XX. Ellos otorgan más peso a la presunta condición masónica de Miranda que a sus méritos personales. Ese lugar común se refiere a pensar que sólo por su condición masónica "un isleño, blanco de orilla caraqueño" admitido en los círculos políticos estadounidenses. Ignoran olímpicamente que Miranda fue un prócer de la guerra por la independencia de los Estados Unidos, y que el mismo J.K. Adams declaró a la prensa que Miranda no sólo era uno de los hombres mejor ilustrados y cultos que había conocido, sino que además un erudito en estrategia militar y conocedor de la historia militar de la guerra de Independencia de los Estados Unidos que recién había terminado. Cada quien lo proyecta desde sus propias pequeñeces o desde sus delirios de grandeza.

Caso semejante sucede con su relación con la zarina Catalina, con quien cultivó una amistad proveniente de una admiración mutua. El hecho de que la Reina de Rusia lo hubiera recibido en su corte y le hubiera otorgado pasaporte diplomático ruso con permiso para vestir el uniforme de coronel de Su Majestad, también es atribuido a méritos diferentes a su talento y a la necesidad de asesoría en política internacional que requería para las futuras negociaciones con Estados Unidos con respecto al territorio de Alaska.

De estos temas nos ocuparemos con más detalle en próximas actualizaciones, a los interesados les rogamos estar atentos.

sábado, 7 de septiembre de 2013

La Sociedad patriótica, nueva forma de hacer política. por Eloy Reverón

Cuando las noticias del 19 de abril de 1810 llegaron a la casa del Gran Mariscal de Valmi y prócer de la independencia de los Estados Unidos en Pensacola, aún no se había recuperado de su fallida intentona golpista de Ocumare , y de su desembarco en la Vela de Coro.(1806), esperaba en Londres el momento propicio para involucrado con el añorado proyecto que brotó cuando ya parecía que estaban gastadas las fichas. 

En el mes de Julio de 1810 recibió a la misión diplomática de una Junta de Gobierno que no había sido reconocida por el Gobierno Británico, cuya rivalidad con el Imperio español se mantenía en bajo perfil, porque desde 1808, compartía la amenaza del Corso. Andrés Bello, Luis López Méndez y Simón Bolívar serían recibidos en el número 58 de Grafton Way, la casa de un paisano que se había hecho ciudadano del mundo, quien visualizaba una nación continental, algo así como los Estados Unidos de América Hispana.
Frente a la logia  Estrella de Guanipa N 41
en la Calle Miranda de El Tigre
Miranda mantenía relación de amistad con un librero francés que sabemos vinculado a la masonería francesa por la vía del historiador Paul Verna, quien visitó la tumba de Leleaux en el panteón masónico del cementerio de Calais.  Al parecer Pedro Antonio Leleaux tenía la experiencia organizando logias, de la cual carecía el joven Simón Bolívar, cuya experiencia masónica no llegó más lejos que los tres meses, entre los cuales había vivido una pasantía masónica suficiente para recibir los tres grados de la masonería mixta en la Logia San Andrés de Escocia que se reunía en París. Una logia mixta de "Los Derechos Humanos", el mismo Verna aseguró Janna de la Salle era una mujer, no se trata de ningún Jesús María. 
Detalle de Pedro Centeno Vallenilla
La estrategia mirandina consistía en conformar un foro paralelo, a los Ayuntamientos y al Congreso Constituyente, capaz de ejercer presión suficiente para radicalizar el proceso. La Sociedad Patriótica  responde al modelo de logia política para masónica o inspirada en la forma organizativa de las logias de la masonería.
Muchos mantuanos se mantuvieron fieles a su rey y justificaron la Independencia como una estrategia temporal, mientras su rey recuperaba su vigor. La Sociedad Patriótica era una forma de hacer política para una clase social que estaba comenzando a existir. El mundo cambiaba rápidamente, pero aquellos se aferraban tanto a sus privilegios, que no veían la realidad. Sin embargo, pasará un siglo antes que todos internalizaran que la guerra no es la única manera de hacer política.

lunes, 2 de septiembre de 2013

La masonería del siglo XVIII en mis fichas de Ferrer por Eloy Reverón

En el fichero de cartón, que utilizaba en la década de los ochenta para abordar el tema de la historia de la masonería encontré esta que corresponde a la conclusión número 20 de un total de 34, las cuales pertenecen a una obra de cuatro volúmenes, el IV, apenas consta de 832 páginas para albergar el tema "La otra cara del conflicto, las conclusiones y la bibliografía. El título de la obra Masonería, Iglesia E Ilustración (Un conflicto ideológico-político-religioso) Madrid, Editado por la Fundación Universitaria Española, Seminario Cisneros, 1977.

El Doctor José Antonio Ferrer Benimeli trata en este tomo temas tan delicados como el sentido religioso de la masonería, la beneficencia masónica, el clero francmasón del siglo XVIII, un catálogo de logias masónicas, e índices para los catálogos masónicos, apéndices, ilustraciones, onomásticos y geográfico. Todo esto apenas en la primera parte del tomo. 

En la segunda parte se ocupa de la bibliografía ocupa desde la página 275 hasta la 831. Desde la página 275 hasta la 391 realiza el comentario sistemático, y debidamente clasificado de las 6006, seis mil seis obra que registra. Ya en 1974 había publicado Bibliografía de la Masonería (Introducción histórico-Crítica) donde registra 3438 publicaciones con el mismo orden y sistemático de todas sus obras. Recientemente me enteré de que tiene un tercer tomo con más de nueve mil títulos.
Advierto a quienes comienzan a estudiar algún tema sobre historia de la masonería, de donde sea: ningún investigador que se precie como tal, no debe por ningún motivo dejar de consultar a Ferrer. Si encuentra algún libro donde no lo citan o no lo conocen, desconfíen de ese autor. 
  
He aquí lo que transcribimos de su vigésima conclusión en lo que respecta a la masonería del siglo XVIII.

"La unanimidad de noticias, informes, publicaciones, correspondencias, etcétera, a lo largo de todo el siglo XVIII, provengan del país que sea, resulta tan reveladora como todas sus propias Constituciones. La masonería del siglo de las luces, dejando a un lado las desviaciones y errores propios de toda organización que adquiere una gran difusión, aparece como una gran reunión - por encima de las divisiones políticas y religiosas del momento - de hombres que creían en Dios, que respetaban la moral natural, y que querían conocerse, ayudarse y trabajar juntos a pesar de la diferencia de rango social, y de la diversidad de sus creencias religiosas, y de su filiación a confesiones o partidos más o menos opuestos. 
El denominador común de la masonería en el siglo XVIII,(...) es el de una asociación admiradora de la armonía de la naturaleza, obra del Gran Arquitecto del Universo, y propagadora de la amistad universal entre los hombres. Ideal vago y atrayente que llenaba los espíritus prerománticos y que permitía a cada uno encontrar en las logias su bienestar, gracias a la tolerancia de los demás.
En este sentido, incluso en el juramento que tanto inquietaba a los gobiernos  y a la Iglesia, es reveladora la cláusula exigida antes de ser prestado, en la que expresamente se especificaba que en la promesa que iban a hacer no existía nada en contra de los deberes de Dios, la Religión, el Soberano y la Patria."

Si quiere información sobre el Conde Aranda y la Masonería haga click aquí.

viernes, 7 de junio de 2013

Logia Estrella de Guanipa N 41 Francisco Storms





Logia Estrella de Guanipa N 41
 El Tigre 
Estado Anzóategui
"Con este número habían sido establecidas las logias "Estrella de Barlovento N 41(aparece en la nómina de 1885), en Río Chico y al mismo tiemo, la Sol de los Llanos N 41, en Ortiz del Estado Guárico, en 1870. Estas logias en el transcurso de algunos años se extinguieron.




La Respetable Logia Simbólica "Estrella de Guanipa N 41 es instada el 15 de noviembre de 1941, realizando su meritorio Taller, un extraordinario trabajo de acción social, en beneficio de la colectividad de esa población de tan reciente fundación en la región oriental del País.





miércoles, 30 de enero de 2013

Miranda y la genealogía mítica de los masones venezolanos por Eloy Reverón

Francisco de Miranda Francmasón y padre de la masonería indoamericana es resultado de la construcción de una genealogía mítica para afianzar la imagen pública de los masones venezolanos, que se remonta a principios del siglo XX. Igual que la leyenda de los presos que iniciaron en los augustos misterios a los carceleros, y éstos, a cuenta de hermanos masones los dejaron escapar.

Muchas veces he definido ¿Qué es la Masonería?  La realidad histórica es que la masonería como sociedad fraternal, filantrópica, de socorro mutuo, de pensamiento; como lugar de adscripción donde se pueden tocar temas que no se pueden discutir con todo el mundo; como un espacio discreto donde establecer relaciones de confianza con iguales; donde los temas políticos y religiosos no pueden ser confrontados y sobre todo como una escuela de formación moral y cívica donde se busca el despertar de la conciencia ciudadana. Esa masonería comenzó a llegar a nuestra 
América con la apertura del los puertos al comercio marítimo a partir de la crisis de autoridad de la corona española a partir de 1808. Antes de esa fecha habrá habido masonerías entendidas como genérico de sociedades secretas de conspiradores. No debemos confundir.

La revisión minuciosa de la documentación y el discurso de los masones venezolanos del siglo XIX nos ha permitido identificar dos momentos estelares en la conformación de la institución masónica en Venezuela. Los Francmasones; tanto los de la Sucinta relación histórica de la institución masónica venezolana de Valentín Espinal de 1852; como la de Historia de la Masonería y las sociedades secretas de José de Jesús Castro de 1858, están de acuerdo en que los primeras logias llegaron a nuestros puertos a partir de 1808 y en los campamentos militares, de la Legión Extranjera o Legión Británica, como las filas del ejército español que acompañó al general Pablo Morillo en su intento por reconquistar pacíficamente, su poder colonial en Venezuela.

Américo Carnicelli, masón colombiano de origen italiano, quien además estudió archivos estadounidenses nos ofreció una lista, que a diferencia de la mayoría de las elaboradas en el siglo XX, nos señala el origen de las cartas patentes de algunas logias. Una característica de este escritor: la honestidad. Fue incapaz de colocar en sus listas, nombre de masón alguno, que no provenga de un documento masónico. Los datos de sus listas no provienen de fuentes bibliográficas, ni de chismes periodísticos. Provienen de documentos masónicos.

Es importante no olvidar a Bartolomé Tavera Acosta (1865 1931) como otro investigador masón serio o con sentido crítico como para no confundir las reuniones políticas de la quinta de la familia Bolívar en Bárcenas, con masonería. Es un investigador del siglo XX pero no cayó en apasionamientos fanáticos ni en la genealogía mítica. 

Ya hemos explicado como estaba constituida la masonería venezolana a partir de la segunda mitad del siglo XIX. También elaboramos una lista de los hermanos que ocuparon el cargo de Gran Maestro de la masonería venezolana objeto de nuestro estudio.

Nos interesa dejar sentado por ahora la idea de varios años primordiales. 1808, año de la apertura comercial y de la formación de las primeras logias de puerto; 1817, fecha que para muchos masones del siglo XIX y hasta la mitad del siglo XX consideraron como fecha inicial de la genealogía masónica venezolana; y 1824 como fecha de instalación de la Gran Logia de Colombia; 1828, fecha de proscripción de la masonería en la Gran Colombia; 1838, Fecha cuando Diego Bautista Urbaneja reorganiza la Gran Logia de de Venezuela, cuyas reuniones se realizaban en el número 12 de la esquina de Traposos, propiedad de Manuel Felipe Tovar, descendiente del Conde de Tovar; finalmente, 1853, fecha que inicia un proceso de re unificación y organización definitiva de la Gran Logia de Venezuela.